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Berman Hernández entrena excelentes karatekas en Los Teques

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Berman Hernández nació en Boconó hace 67 años, pero decidió mudarse a la capital mirandina, y desde hace dos décadas ha estado echándole pichón para formar a excelentes atletas en la especialidad karate-do.

Igual que cualquier tequeño en cada competencia defiende con garra y pasión nuestra camiseta. Además, nos trae cargamentos de medallas y deja bien en alto el nombre de Guaicaipuro en todos los escenarios. Eso debemos reconocérselo siempre.

Hernández se formó como atleta en su tierra natal y, cuando apenas era un adolescente, fundó el primer dojo de la Universidad de Los Andes (ULA), núcleo Trujillo.

En esa institución, y quizás en toda la ciudad, no conocían las artes marciales. Por tal razón, no contaba con ninguna clase de apoyo, ni siquiera con un local apropiado. Un pasillo de la sede de la ULA era el espacio donde él preparaba a sus muchachos. Un espacio por donde, entre otras normas, no podía pasar nadie sin su permiso, para que no interrumpieran sus entrenamientos.

Este hecho ocasionó cierto rechazo y hasta enemistades, pero sus clases tenían que respetarlas toda la comunidad universitaria, y punto. Hasta al vicerrector le prohibió pasar, en una ocasión, lo que le trajo algunos problemas, pero finalmente se impuso por su determinación. La alta autoridad académica protestó, se quejó airadamente, y hasta amenazó con aplicar severas sanciones, pero no pasó, y no pasaría más nunca, para que diera el ejemplo.

Resonante triunfo

La ULA se estaba preparando para unos Juegos Deportivos Nacionales Universitarios (antiguos Juvines), y todos los recursos económicos disponibles para el deporte eran destinados a la preparación de las selecciones de otras disciplinas.

Pero en esta importante contienda los únicos que lucieron y se montaron en el podio, fueron los karatekas de Berman Hernández. Entonces, a su regreso, fueron recibidos con honores por toda la comunidad universitaria, y la directiva decidió construirles su primer dojo. A partir de ese momento los trataban como héroes, y muchos estudiantes se incorporaron a la práctica del karate-do.

A Los Teques llegó buscando un local para fundar su dojo, y en el Gimnasio Luis Navarro le  ofrecieron un espacio que anteriormente se usaba para la práctica del judo, aunque estaba abandonado porque se inundaba. Berman no le paró a eso, y lo alquiló. Poco a poco, con la autogestión, lo fue reparando y mejorando, hasta dejarlo como una tacita de plata, y dotado de cada implemento necesario para la enseñanza de tan exigente deporte.

Prensa Alcaldía de Guaicaipuro

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