Urquía 97.5 FM

Deporte – Cultura – Comunidad

Tommie Smith y John Carlos: Héroes de los Juegos Olímpicos de México 1968

Los Juegos Olímpicos de 1968, celebrados en la Ciudad de México, son recordados no solo por sus hazañas deportivas, sino también por un acto de protesta que marcaría la historia del deporte y los derechos civiles. Tommie Smith y John Carlos, dos atletas estadounidenses, realizaron un gesto que resonaría en todo el mundo, convirtiéndolos en íconos de la lucha por la igualdad racial.

Durante la ceremonia de premiación de los 200 metros planos, donde Smith ganó la medalla de oro y Carlos la de bronce, ambos atletas decidieron protestar contra la opresión racial que sufrían los afroamericanos en Estados Unidos. A pesar de haber logrado un gran éxito deportivo, Smith y Carlos eran conscientes de las realidades sociales que enfrentaban sus comunidades. En un acto audaz, ambos subieron al podio con guantes negros y descalzos, simbolizando la lucha por los derechos civiles y la pobreza que afectaba a muchos afroamericanos.

Smith levantó su puño derecho en alto, mientras que Carlos hizo lo mismo con su puño izquierdo. Este gesto de «saludo negro» fue un poderoso símbolo de resistencia y solidaridad. La imagen, que se convirtió en icónica, representa no solo la lucha por la igualdad racial, sino también el desafío a las injusticias que se vivían en ese momento. Su protesta suscitó reacciones diversas: mientras algunos aplaudían su valentía, otros los criticaban duramente. El Comité Olímpico Internacional (COI) consideró su acto como una violación del protocolo y, como resultado, ambos atletas fueron expulsados de los Juegos.

La hazaña de Smith y Carlos no se limitó al ámbito deportivo; su acción puso de manifiesto la conexión entre el deporte y la política social. En años posteriores, su acto de valentía ha sido objeto de análisis y reconocimiento. En 2005, Smith y Carlos fueron homenajeados en la ceremonia de ingreso al Salón de la Fama del Deporte de Estados Unidos, y en 2016, recibieron el Premio Arthur Ashe por su contribución a la justicia social.

Smith y Carlos fueron criticados por sus acciones y condenados al ostracismo en su país. La revista Time mostró el logo olímpico de los cinco anillos con las palabras «Angrier, Nastier, Uglier» (Más furioso, más sucio, más feo), en vez del clásico «Faster, Higher, Stronger» (Más rápido, más alto, más fuerte). De vuelta a casa, fueron objeto de abuso y tanto ellos como sus familiares, amenazados de muerte.​

Smith continuó en el atletismo, pasándose al fútbol americano para jugar en Cincinnati Bengals antes de ser asistente de profesor de Educación Física en el Oberlin College. En 1995 ayudó al entrenador del equipo de los Estados Unidos en el Campeonato del Mundo Indoor en Barcelona. En 1999 fue galardonado con el premio al Deportista del Milenio. Se convirtió en orador.

La carrera de Carlos fue similar a la de Smith. Continuó en el atletismo, igualó el récord mundial de 100 yardas al año siguiente. Más tarde jugó al fútbol americano en Philadelphia Eagles antes de que una lesión de rodilla terminara con su carrera. En 1977 llegaron tiempos difíciles tras el suicidio de su esposa, y cinco años después fue contratado por el Comité Organizador de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles de 1984 para promover y actuar como enlace con la comunidad negra de la ciudad. En 1985 trabajó como entrenador de atletismo en el Instituto Palm Springs.

Norman, que simpatizó con la protesta de Smith y Carlos, fue reprendido por las autoridades olímpicas de su país y marginado por los medios australianos.[10]​ No fue elegido para los Juegos Olímpicos de Múnich 1972, a pesar de terminar tercero en las pruebas clasificatorias. Continuó practicando atletismo, pero contrajo gangrena tras una lesión en su tendón de Aquiles en un entrenamiento y su pierna derecha estuvo a punto de ser amputada. Cayó en depresión y se tornó alcohólico. Sufrió un ataque cardíaco y falleció el 3 de octubre de 2006 en Melbourne a los 64 años. Tanto Smith como Carlos elogiaron su carrera deportiva y fueron los portadores del féretro en su funeral.

En conclusión, Tommie Smith y John Carlos no solo son recordados por sus logros en la pista, sino también por su compromiso con la lucha contra la desigualdad racial. Su legado perdura como un recordatorio de que el deporte puede ser una plataforma poderosa para el cambio social y la defensa de los derechos humanos.

CopyLeft © Todos los derechos Compartidos. | Newsphere por AF themes.